Reputation Stadium Tour: Una experiencia musical inigualable
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| Imagen tomada de Nerds and Beyond |
Es posible que nunca se te haya cruzado mientras navegabas la plataforma, pero hay un documental original de Netflix sobre la última gira que hizo Taylor Swift en el 2018 para su penúltimo álbum Reputation (que es el menos conocido y el más estigmatizado). Es, en esencia, las dos horas del último concierto de la gira y realmente sientes que estás ahí. La manera en que funcionan las tomas, los movimientos de cámara y el dinamismo de la edición y los encuadres: todo está muy bien pensado y ejecutado. En este post te cuento por qué este documental es equivalente a un peliculón y vale la pena verlo.
Es hora de desestigmatizar
Voy a ser sincera de frente para que no haya malentendidos: AMO a Taylor Swift desde que tengo uso de razón. Ella y su música me ayudaron en mis peores momentos y hasta el día de hoy escucharla es de las pocas cosas que me calman el mal humor. Me hace sentir muchas cosas. Aclaro esto para que sepan de quién viene la opinión que van a leer. Sin embargo, en todo lo que digo aquí trato de ser muy sincera y creo que es válido. Sé que no son opiniones solo mías como fan (aquí hay una nota de Rolling Stone por si quieren una opinión más imparcial).
Ahora, habiendo dicho esto, quiero también ser clara en
que de verdad creo que es una artista única en todo sentido. Dejemos de lado cualquier controversia o rumor o prejuicio y hablemos de ella como compositora. Su música es
distintivamente suya, sus letras son maravillosas en su uso de recursos
literarios para pintar imágenes y describir y generar emociones.
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| Imagen tomada de Memorable TV |
La gente, creo, la estigmatiza porque canta sobre sentimientos (lo cual es un doble estándar terrible, porque la música se trata de exteriorizar tu mundo interno y es lo que hace), porque empezó cuando era muy joven y no han escuchado su música más madura, porque el Internet les dijo que había que odiarla, o porque solo han escuchado los sencillos que salen en la radio. Entonces, para seguir leyendo sobre el documental que realizó Netflix, necesito que tengan la mente abierta, sobre todo si no conocen bien su música.
Una experiencia más allá de la música
Taylor es conocida entre sus fans no solo por
su música, sino porque sus conciertos no son solo conciertos: son experiencias
musicales. Lo han sido siempre, porque Taylor es muy teatral y le gusta representar
visualmente sus canciones y crear una narrativa a lo largo del tiempo que dura
el concierto. Es algo muy único, muy especial y ciertamente inolvidable en cuanto
a la sensación de colectividad y comunidad que genera.
Y este álbum es de verdad merecedor de toda esta producción, porque desde que lo escuchas se siente inmenso - es Taylor haciendo una verdadera catársis después de mucho tiempo callada y se nota. Sin embargo, a pesar de la inmensidad del escenario, las coreografías y las pantallas, Taylor nunca se siente lejos. He ido a varios conciertos suyos y soy testigo de que engancha al público de una manera muy particular: les habla, los incluye en la narrativa, se acerca a ellos, y, sobre todo, se presenta en una faceta de vulnerabilidad que permite el mismo acercamiento emocional que sus letras.
El documental de Netflix captura todo esto a la perfección. Desde las reacciones del público, que dan escalofríos, hasta las tomas de las expresiones faciales de Taylor, el ritmo de la edición y el uso de la cámara lenta en momentos precisos: todo agrega a la experiencia. Logra traducir a la perfección esa complicidad que se genera entre Taylor y su público.
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| Imagen tomada de Music Row |
Y este álbum es de verdad merecedor de toda esta producción, porque desde que lo escuchas se siente inmenso - es Taylor haciendo una verdadera catársis después de mucho tiempo callada y se nota. Sin embargo, a pesar de la inmensidad del escenario, las coreografías y las pantallas, Taylor nunca se siente lejos. He ido a varios conciertos suyos y soy testigo de que engancha al público de una manera muy particular: les habla, los incluye en la narrativa, se acerca a ellos, y, sobre todo, se presenta en una faceta de vulnerabilidad que permite el mismo acercamiento emocional que sus letras.
El documental de Netflix captura todo esto a la perfección. Desde las reacciones del público, que dan escalofríos, hasta las tomas de las expresiones faciales de Taylor, el ritmo de la edición y el uso de la cámara lenta en momentos precisos: todo agrega a la experiencia. Logra traducir a la perfección esa complicidad que se genera entre Taylor y su público.
En una época en la cual no sabemos cuándo podremos ir a un concierto de nuevo, este documental es una solución perfecta, y es aun más perfecto que esté en Netflix. Diría que es algo que todo el mundo puede disfrutar, aun sin ser fan de su música, porque, finalmente, es una experiencia que va mucho más allá de eso. No tiene edad ni género ni nada: tiene algo para todos.
Así que si estás listo para dejar de lado ideas estereotipadas, o si simplemente tienes ganas disfrutar de un buen concierto y descubrir nueva música, o si te gusta la música de Taylor y no sabías que Netflix tenía este documental, lo recomiendo muchísimo. Y si te convenciste, aquí una recomendación extra: Míralo en un televisor, no en el celular, y con buen volumen para sumergirte bien en la experiencia.
Si ya viste el documental, cuéntanos en los comentarios qué te pareció. Y si quieres ver otros reviews de películas, no te olvides de chequear nuestro contenido aquí.
Andrea Durand



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